Flores Viajeras: Narciso

Fotografía de Nacho Rovira en https://alasyviento.es/

Los ves de lejos, no te lo crees. Con paso lento, agudizando la mirada los observas. Así que te acercas, ves que esas pequeñas notas de color de chispeante amarillo, o blanco o combinado. O quizás, puro oro bajo el sol de invierno…Más grandes, más pequeños. Asoma una lágrima en tus ojos al verlos…es pura emoción. Te sientas cerca de ellos y los miras, con tranquilidad. Erguidos. Orgullosos, conocedores de su belleza, no el balde narciso se enamoró de él mismo. Vaya, no lo había dicho? Sí, se trata de ellos. Los narcisos.

Me he esperado todo el año para dedicar mis palabras esta fotografía que hizo Nacho Rovira en su viaje del 2018-2019. Fácil de saber por qué. Sencillo. Ahora empiezan a florecer. Es un bulbo de los potentes.

En clase de jardinería todos coincidimos en liarnos entre los narcisos y los jacintos. Pero son bien distintos, en aroma, forma, y pervivencia. A pesar de que florecen por Navidad y que poseen un perfume embriagador en ambos casos. Pero los narcisos son bulbos que perviven felices reproduciéndose sin fin estén donde estén. Mientras que los pobres jacintos perecen después de su floración, pese a tenir un bulbo mucho mayor! Adieu, addio.

El narciso no necesita ningún cuidado. Solo dejarle en la tierra y puntualmente sobre el mes de noviembre empieza a brotar. En diciembre y enero nos regalará con sus hermosísimas campanas perfumades y gráciles. Tengo que ir a ver los que plantó mi abuela. Me sentaré un rato junto a ellos escuchando su música perfumada. Espectáculos gratuitos que nos regala la naturaleza. No hay entradas, solo ganas de ver la belleza de la vida.

La mitología griega cuenta la historia de Narciso (Narkissos) hijo del dios río Cephissus y de la ninfa Leiriope. Su característica, su extrema hermosura. El nombre parece que etimológicamente procede de la palabra griega narkao que significa narcótico, pues claro! Su olor es penetrante, profundo e inolvidable.

Parece que Narciso, tan bello él, tan maravillosamente perfecto fue castigado por Némesis, la diosa de la venganza que hizo que se enamorara de su propia imagen en aguas cristalinas. Enamorado de si mismo, extasiado con su imagen acabó en el agua y donde cayó, y justo dónde murió, nació esa bellísima flor que conocemos como narciso. Ah Qué historia!

Esta flor ha sido siempre un punto de referencia en pintura y literatura de tradición europea. Podría elegir entre muchos ejemplos, pero me quedo con dos bellas imágenes de John William Waterhouse, autor británico prerrefaelita de finales del XIX, principios del XX

Pic Internet. Eco and Narciso (1903)
Narcissus (1912)

Y claro, no podía acabar este post sin dejar de citar la bellísima poesía de

William Wordsworth

I wandered lonely as a cloud

I wandered lonely as a cloud
That floats on high o’er vales and hills,
When all at once I saw a crowd,
A host, of golden daffodils;
Beside the lake, beneath the trees,
Fluttering and dancing in the breeze.

Continuous as the stars that shine
And twinkle on the milky way,
They stretched in never-ending line
Along the margin of a bay:
Ten thousand saw I at a glance,
Tossing their heads in sprightly dance.

The waves beside them danced; but they
Out-did the sparkling waves in glee:
A poet could not but be gay,
In such a jocund company:
I gazed—and gazed—but little thought
What wealth the show to me had brought:

For oft, when on my couch I lie
In vacant or in pensive mood,
They flash upon that inward eye
Which is the bliss of solitude;
And then my heart with pleasure fills,
And dances with the daffodils.

Me he esperado todo el año para hablar de esta flor…