Clavellina

Para Ithaqua Pfhäng Jeron, por consenso entre varias amigas del Facebook, entre ellas, Marta Frattarola, Clara Bologna y Elena Naharro. La decisión fue tomada después de mucho debate para ver qué flor dedicábamos a Itha y ganó el clavel. Fue idea de Elena!

Clavellina

Dianthus Chinensis. Familia: Caryophyllaceae

Ay el clavel! Una flor de olor fantástico y colores alegres y variados. Pasa el tiempo, y así como hay plantas que se pasan de moda, el clavel permanece en un puesto importante y destacado. Sugiere tantos símbolos! Canciones, la revolución de los claveles, el traje de las sevillanas… Pero fundamentalmente se relaciona con el amor.

Vayamos por partes y empecemos con la etimología. El nombre en latín de la flor es “di-anthus” y su origen primigenio procede del griego “dios” y “anthos” que quiere decir flor. Por tanto, el significado es Flor de los dioses, y se vinculó especialmente a Zeus. En la Edad Media, era símbolo de protección. En el Renacimiento, se le atribuyó el significado de amor ardiente, y si alguien llevaba un clavel en la mano, significaba claramente que tenía su corazón apasionadamente tomado.

Dominique Pen Du, Le petit livre des fleurs. Ed. Chêne

En el XIX pasó a tener connotaciones de elegancia e incluso de sentido del humor, ya que Oscar Wilde llevaba a menudo un clavel de verde teñido para lo que él llamaba “un señuelo para cazar bobos”. Lo cierto es que no significaba nada, pero muchos “picaban” intentando ver significados inexistentes ante el regocijo y alborozo del escritor. Saltamos a otro siglo, “Duérmete clavel” y pensamos en Andalucía, y oímos Bodas de sangre del genial Federico García Lorca . El clavel, tan presente en toda su obra poética y dramatúrgica.

¿ Y de dónde viene o ha volado esta flor? Pues nada, la tenemos muy cerca. Procede de la cuenca mediterránea y su cultivo es sencillísimo. Apenas necesita nada, solo un buen lugar soleado, unos riegos más o menos regulares, y poca cosa más. Este clavel, más chiquito y redondeado, se diferencia del más conocido porque el tallo también es mucho menor, apenas un palmo, pero la intensidad de su perfume se hace notar cuando una ligera brisa agita con suavidad sus pequeñas y delicadas flores.

Leo en las ediciones especializadas que florece en primavera y verano. Pero en mi jardín, resguardados convenientemente del viento, y en amplias terracotas plantados, han tenido la gentileza de ofrecer todo el año una exquisita floración. Es precioso en las tardes de invierno, cuando el paisaje queda desnudo, ver como la alegría del clavel surge en forma de pequeñas cabecitas de colores rosados, fucsias y blancos bicolores entre sus hojas verdes lanceoladas. Un regalo para la vista y un placer para el olfato.

Obligatorio finalizar, pensando en Itha ( Como dice él Ah… o Arsa! ) a quien va dedicado el post, en su preciado rincón de Conil de la Frontera (Cádiz), con las canciones recogidas y armonizadas por el poeta Federico García Lorca,”Canciones españolas antiguas“. Hace tantos años que yo misma las había tocado al piano acompañando a la cantante María Jesús Llorente… ensayándolas entre risas y buena amistad, mientras su marido, Jaume Camprubí, preparaba la cena en su hermosísima casa con jardín mediterráneo en Sant Just Desvern. Cómo se pasa el tiempo, pero la belleza queda, así como la del clavel, Lorca y la amistad!

Información especializada

Infojardín

http://fichas.infojardin.com/perennes-anuales/dianthus-chinensis-clavelina.htm

Royal Horticultural Society