Té Genmaicha


Este post está dedicado a la escritora Monika Zgustova y a Ken Mukaigawa, que adoran este té!

El té genmaicha. Pura delicia. Té verde Bancha o Sencha con granos de arroz tostado. Uno de mis predilectos, con un poco de matcha, por ello se le añade la palabra iri, para distinguirlo del que no lleva matcha. Un placer de los dioses. Imprescindible una tetera tokoname abierta sin tapa como la de la imagen para que el té respire a gusto. Mucho cuidado con la temperatura ya que con los tés verdes jamás se ha de alcanzar los 100 grados. Para el genmaicha se aconseja unos 70 u 80 grados. Al principio, siempre comprobaba con exactitud la temperatura del agua con termómetro. Con los años solo escuchando el hervor del agua se sabe cuando retirar el agua exactamente. Hay que saber escuchar la música del agua al hervir.

Cuando se echa el agua sobre el té, hay que minutar con precisión el tiempo, normalmente un minuto es suficiente. Y se puede infusionar, es decir repetir el proceso varias veces, pero a mí más de tres con el genmaicha, creo es suficiente ya que va perdiendo su personalidad, fundamentalmente marcada por el sabor tostadito del arroz.

Supongo que sorprende un té verde mezclado con arroz tostado, casi como palomitas de maíz, en arroz. Cierto, sorprende pero el sabor es maravilloso. Muy aconsejable. Y de dónde viene este invento? Parece ser que la gente humilde no tenía suficiente té para tomar tan preciada bebida, de manera que alguien se le ocurrió la brillante idea para completar la infusión, de añadir los granitos de arroz ligeramente tostados aunque algunos estallan como las palomitas en su elaboración. Lo aseguro porque lo he hecho en casa y sucede. Pero realmente es un té exquisito, ligero y agradable que se puede tomar en cualquier momento del día!

Otra leyenda explica que en el siglo XV, un samurai estaba tomando un té cuando un criado vertió sin querer granos de arroz tostado en la infusión. Furibundo el samurai mandó que le cortaran la cabeza. Hay que ver! El sirviente se llamaba Genmai. Al parecer el samurai probó a pesar de todo el té y le pareció maravilloso, con lo que en homenaje al criado tomó el té su nombre… Sinceramente, me quedo con la primera leyenda!

Este té va dedicado a Monika, excelente escritora que si no habéis leído lo mejor que podéis hacer es leer rápidamente cualquier libro suyo. Son joyas!

También le encanta el té a Ken. Así que no me ha quedado otra, que est post dedicarlo a dos personas que admiro. Tener el saludo japonés por la mañana, tarde y noche es un lujo. Gracias, Ken. Qué gentileza la tuya! Qué corazón más generoso! Me emociona especialmente cuando cuelgo en Facebook una flor, y buscas rápidamente la pintura japonesa de dicha flor. Un placer tu amistad!!!!