Té Lapsang Souchong

Hay tés que se recuerdan por su intensidad indiscutible, y en este caso por el ahumado. Me costó la primera vez. Lo admito. Había leído bastante sobre él, y la curiosidad a veces manda. Lo compré con mucho cuidado y me asesoré bien de cómo prepararlo. Incluso recuerdo que era Semana Santa del 2017 cuando lo probé. Hay tés que dejan huella. Éste lo es. Sin ningún género de duda. Y como los recuerdos se encadenan como cerezas en el cesto, también me viene rápidamente al pensamiento qué libro leía. El Viaje a Lhasa de la indomable e intrépida viajera, Alexandra David-Néel, libro traducido por mi amiga y recientemente fallecida, Milagro Revest, para Ediciones Indigo. Así que desplazada en mi lectura hacia el lejano Oriente iba resiguiendo y buscando cada detalle del viaje de Alexandra y sorbiendo lentamente, la maravilla de este té, bajo un sol primaveral en el patio de la casa de campo. Placeres, que las personas que vivimos en la ciudad, valoramos cada vez más.

El primer sorbo reconozco que fue duro. Me pareció un gusto de goma quemada. Bueno, ya sé que los fans de este té, que tiene muchos, especialmente entre el género masculino (siento hacer esta discriminación de género, pero es un hecho empírico y comprobado), me dirán que me revise el gusto. Pero sencillamente, explico lo que sintieron mis papilas gustativas. Miré la taza con mal gesto, y pensé, “¿y te lo tienes que acabar?”. Pero al cabo de un rato, me apetecía de nuevo beberlo, y así encontré el enganche a este té, que me gusta ciertamente, aunque confieso que no es de mis predilectos por su gran intensidad. Es aquel tipo de té que una tarde te viene muy en gusto y lo tomas con mucho placer. Para mí es de sensaciones fuertes!

Un poquito de historia: Este té parece originario de las Fujian en China. Se secan sus hojas sobre brasas de pino y por ello adquiere este sabor tan carcterísticamente ahumado. El proceso de elaboración puede durar nada menos que entre 8 o 10 horas! Dicen que es el primer té ahumado que se conoce… a saber…Nunca me he fiado de estas aseveraciones…

Hay que prepararlo como cualquier té negro, mejor en tetera de barro, a temperatura alta y el infusionado al gusto, aunque con este soy prudente, por aviso, es fuerte.

Era el té predilecto del conocido personaje literario de Arthur Conan Doyle , Sherlock Holmes y también de otro personaje, esta vez, real, pero también muy singular, como Winston Churchill. Y también de otra persona real que admiro y a quien va dedicado el post: Ramon Colomina Tornasol. Lo descubrí en el añorado y querido programa de televisión Saló de lectura, con Emilio Manzano y Javier Pérez Andújar. Después de la tertulia literaria, la mejor del mundo mundial, emergía en silencio Tornasol, con metáforas mímicas que recuerdo con cariño. Lo reencontré en Facebook con gran placer y cada día nos divierte con la pregunta y su montaje: ¿Dónde está el hombrecito? Ternura, poesía, protesta, ironía, continuaría sin fin. Las imágenes creadas y los sentimientos que genera son de absoluta referencia. Gracias, Ramon! Bueno, lo que no sé si te gustará estar en la lista con Holmes y Churchill! Ah! Y te lo dedico porque recuerdo, que escribiste en Facebook que te gustaba este té en mi post dedicado al Lapsang Souchong!

Parece que este té está de moda para cocinar, así que os dejo en la parte final especializada diversos artículos. El té se puede disfrutar de múltiples formas! Salud!

Información especializada

https://tetere.com/blog/te-y-cocina/cha-ye-dan-huevos-cocidos-con-te/

https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/10/19/articulo/1508425532_495006.html

https://cajchai.com/es/product/wu-yi-lapsang-souchong/


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