Té Marco Polo

Para Ester Yáñez y Wolfgang Schmidt. amigos incondicionales.

Berlín. No pararía de subir imágenes. Una de las ciudades del mundo que ha marcado más mi vida. Fue el 86 la primera vez o el 88? No recuerdo. EsterYáñez y Wolfgang Schmicht, amigos del alma, de las mejores personas que he encontrado en mi vida. Este post es para ellos. Por lo que han aportado en mi vida. Horas de charlas cocinando, degustando un buen vino o cerveza, hablando del muro cuando estaba, cruzándolo con toda la carga de rabia que suponía. Viendo a sus maravillosos hijos crecer. Siempre verles es motivo de ilusión. Sentir comunicación humana. Percibir calidez. Preparar un té en tetera vieja y sentarse al lado del fuego, en la alfombra, con alguna velita o velitas encendidas y percibiendo que hablábamos de algo importante en nuestras vidas. He tenido la inmensa suerte de encontrar personas como ellos. No es usual. Y emociona haberlo hallado. Es un tesoro que uno lleva encima en forma de riqueza permanente. Saber que tiene personas en quien confiar, no es algo baladí, es sentir algo sólido bajo los pies que ayuda en la vida.

Creo que cada verano entre el 88 y el 95 iba a Berlín. Luego hubo un tiempo en que nos encontrábamos en Barcelona o bien en Onil, donde nació Ester. O hablábamos por teléfono durante horas. O había largos silencios, porque las vidas estaban ocupadas. Pero ellos estaban en Berlín y yo en Barcelona, y sabíamos, sabemos que estamos.

El diciembre del 2017 volví a Berlín. Regresé a esa ciudad que siento como algo mío, porque me dio perspectiva de vida. Otra manera de ver las cosas. Y Berlín, justo decirlo, es una ciudad especial en Alemania, por su situación histórica, obviamente.

Quien ha conocido la ciudad con el muro y la ve ahora, tiene problemas para situar la parte del centro.

Cuesta tanto identificar lo que era una ciudad con muro donde ahora hay las tiendas más consumistas de la ciudad, entre ellas las Galerías Lafayette. Entré por curiosidad. Increíble el lujo de sus productos. Entre ellos, el supermercado con la sección maravillosa de los tés de los hermanos Mariage. Estuve oliendo tés una buena tarde, pero no me decidí. Volví otra y esta vez sí que opté por el té Marco Polo y compré el libro del arte francés del té.

Té blanco con especies, flores azules del Tibet, preparado sutilmente con agua de baja mineralización, buena porcelana y al calor de un buen fuego con una buena lectura o charla con buenos amigos, son sentimientos que se fijan en la memoria con gran placer. Ah! Y olvidaba la gran tradición de pasteles y pastelitos alemanes. Solo confesar que una vez comí la mediodía un conjunto de pasteles convenientemente sleeccionados…

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https://www.mariagefreres.com/FR/2-the-blanc-marco-polo-pai-mu-tan-parfume-T8850.html